POEMA

Porque mi religión eres tú,
porque mi fe eres tú,
porque todo mi ser eres tú,
y porque el sentido de la vida,
de mi vida, lo tienes tú;
Le pido a Dios que no me separe de ti,
que tu cuerpo desnudo y tembloroso nunca,
nunca jamás se aleje de mí.
Porque lo siento cuando tú te vas,
cuando yo me voy, cuando entre nosotros,
entre nuestros cuerpos, lo único que hay, es aire,
lo que siento en ese momento, es angustia, dolor,
y lo más importante, miedo; miedo a no volver
a verte, a verte y no poder tocarte, a tocarte y
que no me devuelvas una caricia, un abrazo, un beso.
Cuando te veo y clavas tu mirada en mí,
siento felicidad, alivio, porque sólo con mirarte,
sólo con que me muestres tus pupilas marrones,
sé lo que sientes, lo que piensas y que no me mientes;
no me mientes al decirme con la mirada que me
quieres, que me amas, que necesitas olerme, tocarme,
y besarme.
Y por eso, sólo por eso, necesito vivir,
vivir para ti, vivir para estar a tu lado,
porque, ¿que soy yo sin ti?
Yo creo que nada. Si no puedo mirarte fijamente
y sentir eso que siento cuando tú me miras,
si no puedo, entonces no vale la pena vivir.
Vivir sin ti, es el más feo morir.
Si de algo estoy segura es de que el más bello
vivir, es morir a tu lado; al lado de la persona
que te hace feliz, que te quiere y te desea, y que
te mira con esa ternura y dulzura hasta en el
momento más doloroso. Esa persona que sólo con una
mirada te puede hacer reír, llorar, incluso gritar.
Con un niño o con un anciano, eso no me importa
si estoy a tu lado.